viernes, 13 de noviembre de 2015

LOS 25 AÑOS DEL OJO ATÓMICO

(ideas para un regalo de cumpleaños)


Este texto recoge únicamente mis opiniones personales. La plataforma de organizaciones autogestionadas de artistas, de la que el Antimuseo forma parte, no comparte necesariamente las posturas que a continuación expongo ni respalda este artículo.




Abrí mi primer espacio hace hoy veinticinco años: el 13 de noviembre de 1990. Un semisótano en Chueca, cuando este barrio era territorio yonkie y las noches acababan, con demasiada frecuencia, salpicadas de sangre. Madrid ha cambiado, ha cambiado mucho, pero por desgracia el mundo del arte no tanto. Nuestro mundillo local sigue suspendido en ese no-lugar que hay entre sus raíces pueblerinas y las aspiraciones cosmopolitas. Los problemas, las disfunciones, las contradicciones, las demandas nunca escuchadas por las administraciones públicas, se repiten a lo largo de las décadas. Si me dejan citar por enésima vez una de las frases más brillantes que se han escrito sobre esta ciudad, Madrid engorda, pero no crece [1].

No voy a hacer aquí un repaso de las catástrofes pasadas ni de las que ya se avistan en el horizonte. Todos sabemos de qué va la cosa y la verdad es que a pocos nos importa. La sociedad española mantiene vivos dos rasgos del imperio barroco: la corrupción y la jerarquía. El primero impide que el mundo de arte se enfrente a procesos intensos de autocrítica. No importa tanto si las cosas están bien o mal, como si podemos ponernos de acuerdo con los suficientes amigos como para negar la evidencia y hacer que la mierda reluzca como el oro. La segunda, una visión jerárquica del mundo, nos hace sumisos al poder y recelosos de la rebeldía. La escena alternativa, independiente, autónoma, como la quieran llamar, tiene una baja consideración en Madrid, porque está lejos de las fuentes del poder. Incluso se enfrenta a él o lo desprecia. En consecuencia, el arte que se hace en nuestra ciudad, como mucho, correcto, cuando lo único interesante que nos puede ofrecer la creación, la cultura toda, es incorrección. Ruptura con el canon. Un camino hacia lo desconocido, nunca hacia lo que ya sabemos.

Desde luego hay excepciones, artistas y profesionales de primera, bastantes, pero nunca han alcanzado la masa crítica necesaria para dar un vuelco a la situación.

Hace casi un año empecé esta serie de artículos [2] con una cita de Dante: "Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate" ¿Debemos hacerlo? ¿Abandonar toda esperanza? Grave cuestión para la que no tengo o no quiero tener respuesta. Pero el panorama es malo. Sé que los artículos han tenido eco, que los ha leído mucha gente y que finalmente posibilitaron los Encuentros de Organizaciones de Artistas [3]. Tengo mucho más material que no he llegado a publicar, pero ha quedado pendiente desde antes del verano un texto “propositivo”. Lo he retrasado porque era necesario que el grupo de trabajo que ha surgido de los Encuentros tomase forma y se separase de cualquier forma de tutela o control por parte del Antimuseo. Quería saber además si hay otras personas y colectivos que compartan mis preocupaciones, aunque puedan disentir de mis modos y argumentos. Además, publicado en una fecha tan carismática, seguro que conmueve los fríos corazones funcionariales que se alojan en Alcalá 31 y Cibeles, y mañana mismo mi propuesta se empieza a tramitar.

La cuestión es que nadie, ni dentro del mundo del arte, ni en los partidos políticos que concurrieron a las elecciones del 24M, ha mostrado la menor preocupación por el tejido creativo de Madrid, en su doble sentido de ciudad y comunidad autónoma. Tampoco se ha planteado desde ninguna instancia política o civil algo tan básico como unas reglas transparentes para el uso de recursos públicos. La estrategia es crear estructuras cerradas que permitan una interlocución privilegiada con las administraciones públicas. Es triste pero todo el mundo juega a este juego [4]. El funcionamiento es el mismo: construir un espacio de privilegio que acabe con la competencia y permita acceder a los recursos con la menor cantidad posible de controles. Los partidos políticos, incluso los nuevos, no sólo permiten estas prácticas, sino que las favorecen, porque saben que la ausencia de un marco legal específico para los fondos de la cultura les da margen de maniobra, ellos también tienen sus amigos, y además cuando se establecen privilegios la crítica queda desactivada.

Mientras tanto en Madrid decenas de colectivos y asociaciones animan una vida cultural que sólo puede compararse con la de Berlín. Y sinceramente, creo que en la comparación salimos ganando en más de un aspecto. Quizás mi visión de la capital alemana no está tan mistificada porque hablo su idioma, o porque viví allí a principios de los 80, cuando aquello era realmente divertido. Aunque aquí no hay proyectos que hayan madurado como la NGBK, es cierto. Pero se debe a que en vez de apoyo hubo persecución, entendámonos. A pesar de todo cada generación de madrileños ha puesto en marcha los medios que necesitaba para producir cultura, su cultura. Esta ciudad tiene la escena independiente más interesante de Europa, le pese a quien le pese. Es un tesoro escondido, cuyo potencial los políticos no han sabido comprender. Quizás no sean capaces de asumir el riesgo de una cultura que se hace en libertad.

Hace diez años algunos colectivos iniciamos una lucha por un sistema transparente para el uso de los recursos públicos. Porque recursos, haberlos, haylos. Y se gastan. Se gastan en dotaciones públicas, recintos culturales, sueldos, contratas, proyectos elaborados en despachos. Se gastan en imponer modelos de cultura que emanan de un programa político, tanto desde la izquierda como desde la derecha, no en apoyar lo que los madrileños hacemos, y lo hacemos tan bien.

Mi conclusión, tras la experiencia de entonces y tras un año de investigación, con las entrevistas, el estudio de los modelos que se aplican en otras ciudades [5], reuniones con agentes de todo tipo, tras leer y escuchar casi todo lo que se ha estado proponiendo en este periodo, es que para acabar con los vicios que arrastramos desde hace décadas debemos impulsar un FONDO PARA LAS ARTES VISUALES DE MADRID. Un organismo interadministrativo, participado por el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura por un lado, y una plataforma abierta de organizaciones locales por el otro, a través del cual se puedan distribuir los recursos y dar distintas formas de apoyo, no sólo económicas, a los creadores y organizaciones que generan la cultura en este territorio.

El objetivo del FONDO es fomentar la creación artística experimental y de calidad. Y no estoy hablando sólo de las artes visuales, que es una categoría caduca para la mayor parte de la sociedad, pues música, vídeo, texto, performance e imagen se mezclan libremente en el mundo actual, donde además gran parte de la información circula por Internet. La Comunidad de Madrid es la principal responsable de fomentar la cultura y la creación en su territorio, en virtud de su propio estatuto [6] y del decreto de transferencia de competencias en cultura [7]. Pero el Ayuntamiento y el Ministerio comparten esta obligación.

El FONDO debe estructurar un sistema divido en categorías, con financiación específica para la creación, para las organizaciones independientes y no lucrativas, para la edición y la traducción, para la movilidad, para el desarrollo de proyectos en dotaciones públicas… Debe además dar orientación legal y fiscal, apoyar la difusión y también respetar los objetivos de público, cuando un proyecto no busque llegar a toda la sociedad.

Debe acabar con los sistemas de justificación que hemos sufrido con la Ley de Subvenciones, y establecer un sistema de seguimiento por medio de tutorías. La principal razón para esto es que los proyectos experimentales necesitan un margen de libertad que el presente marco legal no permite. Las subvenciones conducen a una institucionalización de los proyectos alternativos, o a la exclusión de aquellos que no quieren formalizar sus dinámicas por medio de programas anuales y una gestión profesionalizada. Es un tema muy conocido en el mundo del arte, no hace falta que me extienda.

Se debe instituir también un programa de responsabilidad social, de manera que los artistas y organizaciones que reciban recursos participen en políticas de carácter social: educación, inclusión, igualdad…

Por último, este FONDO PARA LAS ARTES VISUALES DE MADRID debería ir acompañado de un plan para racionalizar las instituciones y de un esfuerzo extraordinario para la potenciación de la pedagogía, como un vector que atraviesa todas las políticas. Quizás esto último es lo único que está en marcha, gracias a la energía de los educadores.

Lo que aquí planteo, además de ser mi regalo para los 25 años del Ojo Atómico, no es más que un marco general, algo que debería discutirse en la mesa prometida, y hasta ahora no cumplida, por los responsables del Ayuntamiento y la Comunidad que asistieron a los Encuentros. No creo que contemos con apoyo del PSOE o de Podemos para desarrollar estas ideas, porque está cada uno a lo suyo, intentando crear parcelas de poder o conservar las que ya tenían. Siempre pensando en articular la sociedad mediante espacios de privilegio. Cualquier cosa menos aceptar que la cultura se hace desde abajo. El PP y Ciudadanos seguramente son contrarios a un modelo tan “social” de políticas culturales, aunque tampoco hablan de cancelar el gasto público en cultura, que sería lo lógico en un programa neoliberal, lo cual deja a la vista sus muchas contradicciones.

FONDO PARA LAS ARTES VISUALES DE MADRID, suena bien, verdad ¿pero saben por qué no se va a hacer nunca? Porque los políticos y los altos cargos (incluso los medianos y bajos) de las instituciones culturales verían disminuida su influencia, perderían poder a favor de la sociedad, que podría crear y gestionar su propio trabajo con libertad. Y en el mundo del arte oficial, perderían privilegios antiguos, y lo que es peor, cualquiera podría ver que cosas que algunos hacían fatal con gastos enormes, otros lo hacen muy bien con poco dinero. ¿Cómo vas a dar recursos a desconocidos, a través de herramientas transparentes, blindadas contra los favoritismos, cuando hay tantos buenos y fieles amigos con la mano extendida?

En lo personal, estas dos décadas y media han sido apasionantes, voy a ver que se me ocurre para los próximos veinticinco años.


[1] En un viejo documento de Brumaria.
[2] antimuseo.blogspot.com.es/2015/01/debemos-abandonar-toda-esperanza.html
[3] Las grabaciones están recogidas en www.antimuseo.org
[4] Un ejemplo es el hecho de que el Ayuntamiento de Madrid iniciase, nada más ganar las elecciones, conversaciones con los principales colectivos okupas, para ver qué necesitan, mientras nosotros llevamos meses esperando una reunión. Desde el primer momento se han establecido en Madrid dos categorías de ciudadanos.
Ver:
http://www.madridiario.es/noticia/425266/canal-social/los-nueve-colectivos-que-aspiran-a-autogestionar-espacios-cedidos-por-el-ayuntamiento.html
[5] Como ejemplo, el programa de fondos para las artes visuales de Berlín (en inglés):
https://www.berlin.de/sen/kultur/en/funding/funding-programmes/visual-arts/
[6] www.madrid.org/wleg/servlet/Servidor?opcion=VerHtml&nmnorma=1&cdestado=P
[7] http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1985-8993

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