domingo, 10 de mayo de 2015

Entrevista: PSOE

Ana García D’Atri. Periodista, editora del grupo Planeta desde 1994, responsable de ficción en castellano de esta misma editorial desde 2005. En mayo de 2011 eres elegida concejal del Ayuntamiento de Madrid y ahora ocupas el puesto nº 18 de la lista del PSOE para la Comunidad de Madrid. ¿Nos puedes contar algo más acerca de ti?

Mi gran vocación era montar una agencia literaria, algo que no he hecho, porque mi vocación es estar cerca de la creación e impulsarla. Por tanto desde la política pretendo lo mismo, pretendo impulsar la creación en la ciudadanía, en la sociedad, y desde el respeto a los que ya están creando, los que forman parte del mundo del arte. Me siento muy cómoda en estas dos vocaciones de impulso a la creación y a su difusión, me parece que puedo ser útil. Y la acción política en la cultura tiene mucho que ver con esto.

En mis inicios trabajé como periodista, y yo creo que todo lo que uno ha hecho le ayuda posteriormente, incluso un doctorado en literatura y artes plásticas, aunque no acabé la tesis, lo tengo muy presente. Pero el mundo del periodismo lo tengo todos los días en la cabeza, porque todos los días nos informamos y también tenemos que comunicar lo que hacemos.

Respecto a la experiencia como concejala en el Ayuntamiento de Madrid, es lo que me mantiene hoy aquí, además de Ángel Gabilondo que me parece un grandísimo nombre, un intelectual y una persona de referencia de la que hay mucho que aprender. Desde luego la experiencia en el Ayuntamiento me hizo pensar que no dejaría nunca la acción, sea en una asociación de vecinos, en una asociación cultural, en una biblioteca, en cualquier sitio donde se comparta un proyecto común.

¿Habrá una Consejería de Cultura?

Sí, por fin habrá una Consejería de Cultura, porque el Partido Popular acabó con ella y además la unió a Empleo y Turismo. Es verdad que la cultura tiene mucho que ver con el turismo y con el empleo, pero a Ángel Gabilondo, y yo lo comparto, le parece que darle a la cultura la entidad que merece es la primera declaración de intenciones, el primer hecho, y las políticas se demuestran con hechos. El PP lo que ha hecho es atacar la cultura, ensombrecerla, desdibujarla, y el Partido Socialista lo que quiere es darle la importancia que tiene. El Partido Popular ha acabado con el Ministerio de Cultura, con la Dirección General del Libro además de con la Consejería de Cultura. Incluso ha acabado con la palabra cultura.

¿La cultura: recurso o derecho? Es decir, ¿industrias culturales o políticas públicas?

Las dos cosas. Es un derecho, indudablemente, sobre todo es un derecho, y desde las políticas hay que cuidar el acceso igualitario a la cultura, pero por supuesto hay que impulsar la industria cultural, que además es una riqueza que nos define como país. No lo veo incompatible.

El problema es que los recursos son escasos, siempre, y a la hora de apoyar una cosa u otra vienen los problemas. Todo el tema de las industrias culturales o creativas, la ciudad creativa, etc. ha resultado un fiasco al cabo de los años. Los estudios más recientes, los cito en una entrevista que acabo de publicar, nos dicen que en Inglaterra la gestión de la cultura como recurso, es decir, dejar la gestión de la cultura a la empresa privada, provoca más exclusión, más desigualdad, no genera empleo de calidad, etc. Hasta Richard Florida se ha retractado de sus primeras tesis. ¿No es el momento de pensar en otros modelos?

Por supuesto el modelo no es Inglaterra. El modelo es europeo, pero sería Francia o Alemania. Si estamos hablando de ciudades sería Berlín o París, o L’Île-de-France. Para nosotros en la Comunidad L’Île-de-France es un modelo, porque se parece mucho a la Comunidad de Madrid y los recursos son muy similares, incluso en presupuesto, y eso prueba que se pueden hacer muchas cosas incluso con un presupuesto tan bajo como el que tiene la Comunidad de Madrid, que es equivalente al del Ayuntamiento, para hacernos una idea.

Desde luego la empresa privada no está obligada a velar por el interés público, por lo tanto su vinculación a la cultura será una vinculación lícita, pero para hacer negocio. Las administraciones públicas tienen la obligación ética de velar por la formación de la población, por su crecimiento o su enriquecimiento en términos culturales, y por tanto no tienen en cuenta la rentabilidad a corto plazo, y a largo plazo depende. No está excluida la rentabilidad económica, pero no es el objetivo.

Y también hay que impulsar la participación privada, pero hay que tener cuidado del papel que ocupa y el interés que tiene esa participación privada. Por poner un ejemplo, en Madrid ciudad y Comunidad la modificación de la Ley de Patrimonio se ha hecho para favorecer intereses particulares. Eso no solamente es impresentable, sino que acaba con nuestra cultura histórica, con nuestro legado.

Al hilo de lo que has dicho, has puesto dos ejemplos que son paradigmáticos de como se gestiona lo público, pero que son muy diferentes. París tiene una tradición muy estatista en cultura, está muy bien articulado el tejido institucional de París, además está muy bien imbricado el estatal con el local, y en Berlín, en Alemania en general, hay una tradición muy fuerte de participación de la sociedad civil. En Berlín, aunque hay muy buenas instituciones públicas, lo más atractivo en realidad son los espacios generados por artistas. Algunos históricos, como la NGBK, otros muy actuales, hay cientos que reciben apoyo público. Uno de los temas interesantes es ver hacia donde se decanta una gestión, si es hacia un modelo estatista, que puede estar bien hecho, pero supone grandes instituciones pero pocas, y por la limitación de recursos menos protagonismo de la sociedad civil, o por un modelo que vuelque esos recursos hacia la sociedad civil para que construya sus espacios, desarrolle sus iniciativas…

Insisto en que nada es incompatible. El modelo francés existe hace muchos años e impulsa lo colectivo de otra forma. Berlín no tiene nada que ver, ni políticamente, ni en la participación ciudadana, pero creo que en la fusión estaría la virtud. Creo que en Madrid tenemos un activismo cultural, una toma de la cultura muy interesante, pero a la vez tenemos muy poco impulso desde la administración. Salvo el ejemplo de Tabacalera lo demás son acciones puntuales, en los que más bien la ciudadanía ha sabido tomar las dotaciones culturales que éstas ponerse a disposición de la ciudadanía.

Creo que hay que hacer un cambio radical, y especialmente en la Comunidad de Madrid, pero creo que se debe impulsar desde las instituciones públicas. Es verdad también que el sistema proteccionista francés nos da algunas lecciones, como por ejemplo en la industria del cine, es decir, nos indica que sí hay un camino para no perder nuestra identidad como creadores en distintas artes, y que si no hay esa protección puede desaparecer mucha de nuestra creación.

Por lo tanto, proceda de lo colectivo o de un sector más industrializado, porque lo colectivo también acaba a veces dentro de los márgenes de la industria, el camino es la fusión entre París y Berlín. Por ejemplo la Torre 13 en París para mí ha sido un modelo: una entidad privada decide no tirar un edificio, lo pone a disposición de grandes muralistas y de creadores de graffiti, pintan todos los pisos, luego proponen no tirar la torre, pero el propietario decide que es una obra de arte efímero y finalmente la tira. Creo que cabe la fusión de los dos modelos.

En Madrid se ha dado un fenómeno muy particular, mientras Gallardón creaba infraestructuras culturales como quien siembra patatas, 150.000 m2 en 10 años, la Comunidad no ha hecho nada, o muy poco y muy malo. Uno de los efectos de esta confusión institucional es que los madrileños creen que el responsable o el interlocutor en temas culturales es el Ayuntamiento, cuando en realidad la cultura es una competencia autonómica. ¿Vais a revertir esta situación? ¿Cómo?

Efectivamente ha habido confusión. El otro día en una reunión yo comentaba que lo que hay ahora es mentira, y lo que había antes era simulación. Hay muy poca diferencia, pero Gallardón ha sido un gran simulador, y en cambio los gestores actuales, los políticos del Partido Popular, van directamente contra la cultura. No tienen ningún problema en poner el IVA cultural más alto de Europa, no tienen ningún problema en atacar a los creadores, ves a un ministro de Hacienda que insulta a los cineastas… Es una cosa lamentable. O perseguir económicamente, que me consta, a los creadores en sus declaraciones de impuestos, un ataque en todos sus frentes.

Gallardón fue mucho más hábil. Gallardón consideró que la cultura le daba una imagen y de alguna forma generó recursos para la cultura. La cultura tiene que vivir, como cualquier otro sector del país, y por lo tanto consiguió ofrecer cultura. Pero fue una cultura, en cuanto a dotaciones, que es lo que estás hablando, que el Partido Popular mide en metros cuadrados. Algo que me saca de quicio, porque creo que la cultura no se mide en metros cuadrados, en todo caso en talento, en aportación, en crecimiento, pero no en metros cuadrados, sobre todo si están vacíos. Y lo que ha dejado Gallardón en Madrid son muchos metros cuadrados sin destino, incluso concebidos sin destino. Es decir, ha creado grandes espacios sin saber para que los creaba. Ha repetido la misma función en cinco espacios y todo eso ha hecho una ciudad más borrosa de lo que era, en la que muchas veces los ciudadanos tienen que dar la salida a los espacios.

¿Qué diferencia hay con la Comunidad y qué papel ha jugado la Comunidad? En la Comunidad Gallardón se inhibía, y en los últimos años han recortado entre un 35% y un 50%, hasta un 65% en fondos para libros. La Comunidad es como si se hubiera replegado. Pero no estoy de acuerdo en que en los municipios no haya grandes proyectos culturales, los hay. Algunos no han dado el fruto previsto, te voy a citar uno polémico, que es el KREA de Alcorcón, que he podido visitar. Es un grandísimo proyecto cultural, frustrado por el gobierno Popular que cuando entra no lo pone en marcha. Hay una inversión muy alta, y lo lógico es ir abriéndolo aunque sea parcialmente. Podría alojar una Universidad de las Artes, o un Campus de la Artes.

Y la Comunidad también ha fallado absolutamente en formación, que es una gran asignatura pendiente. Hasta que no tengamos todos mejor formación no creceremos.

Al contrario que el Ayuntamiento, que sufre de un exceso de dotaciones, la Comunidad Autónoma de Madrid tiene sólo 4 espacios dedicados al arte contemporáneo, que suman unos 12.000 m2. Dos de ellos son antiguos (Arte Joven que es muy cutre y Canal), y luego están la sala de Alcalá 31 y el CA2M. No se percibe ninguna coordinación entre los programas, y la verdad es que quitando la pobre sala de Arte Joven, que tiene ciento y pico metros cuadrados, los demás tienen programaciones muy orientadas al titular de prensa, o ahora con la crisis a rellenar, y muy poco a impulsar un tejido creativo en Madrid. ¿Tenéis un plan para organizar y potenciar estos recursos?

Sin duda el gran problema es la coordinación, lo conoces bien. Con el mismo partido en el gobierno, no existe relación entre las administraciones, no se concibe la ciudad en relación con los municipios, no se conciben los públicos… Hay un momento en que al espectador, al vecino, le da igual a quién pertenezca un centro, y así debe ser. Matadero es de todos, por ejemplo.

Yo te diría que Matadero no es de nadie, pero bueno.

Bueno, debería ser de todos. El CEART de Fuenlabrada debería ser de todos, el Centro de Arte 2 de Mayo debería ser de todos. Pero hay una cosa que me preocupa, que es por qué el MUSAC de León tiene mucho más prestigio que el CA2M de Móstoles. Y seguramente es porque se ha hecho muy poca labor de difusión, aunque se ha utilizado la publicidad como propaganda, que es lo que hace el PP. Pero no consigue que la gente se implique.

El asunto es que hay un abandono deliberado, no hay un proyecto común, no hay una definición de espacios. Se nota más todavía en teatro. Por ejemplo el proyecto del Canal no tiene ningún sentido en una ciudad como Madrid, donde están sin definir todos los espacios teatrales. Y eso perjudica, porque todo el mundo al final puja por lo mismo y es competencia desleal. Sería mucho más sencillo que hubiera siempre danza en el Canal, para que fuese el lugar de referencia en danza. En arte contemporáneo pasa lo mismo. Y si hablamos en arte en general también. Nadie va al Museo de Picasso en Buitrago, ni se crea un circuito con el Reina Sofía. Ni mucho menos el Museo Arqueológico regional de Alcalá de Henares se pone en relación con yacimientos, etc. No es un problema sólo del arte contemporáneo, que también, sino un problema general de concepción de la cultura. Pero en arte contemporáneo en los municipios se podrían hacer muchas cosas.

Tenemos planes, pero estamos sobre todo diagnosticando y visitando cada centro, con independencia de la administración de que dependa, para ver qué tipo de proyecto artístico se podría ofrecer. La Red Itiner para mi gusto es un desastre. Es inexistente. Nadie se ha preocupado de que haya exposiciones de calidad en los municipios. Y en la ciudad tampoco, salvo los grandes centros culturales. Es una cosa que llama mucho la atención, incluso hay centros que están sin preparar para tener exposiciones.

Las mega-infraestructuras del Ayuntamiento parecen inviables, con la crisis y con lo que se viene encima los próximos años por la deuda pública. ¿Acudiría la Comunidad de Madrid al rescate de Matadero, CentroCentro, Conde Duque?

Realmente la comunidad de Madrid ya ha acudido al rescate de todas las instituciones culturales a las que el Ayuntamiento quitó la subvención directa, que son lugares tan importantes como la Residencia de Estudiantes, el Ateneo de Madrid, el Círculo de Bellas Artes, FotoEspaña y tantas instituciones culturales. Nosotros, desde el grupo municipal socialista lo peleamos hasta el infinito, porque nos parecía que no solamente les están quitando una subvención a la programación. Ellos lo que sostienen es que a partir de ahora sólo apoyarán eventos, por ejemplo en el Círculo apoyan la lectura del Quijote, pero no apoyan a la institución. Nosotros consideramos que el patrimonio no es sólo la actividad, sino también el lugar, y tener estas instituciones define la ciudad. La Residencia de Estudiantes, donde han estado Dalí o Lorca, no necesita tener una programación para que se incorpore a circuitos culturales. Me parece una falta de visión total. Y creo que la Comunidad no puede, con el presupuesto que hay ahora mismo, acudir al rescate de todo. Las tres administraciones, la central también, deberían tener un plan común de en qué medida apoyan, por qué apoyan y cómo lo hacen. Porque esto le ha pasado también al Museo del Prado. El problema de la ciudad de Madrid es que está perdiendo mucha capacidad cultural, porque en cualquier momento se pueden venir abajo. No puedes dejar que se caiga el Ateneo de Madrid, que ha sido cuna del pensamiento.

Al margen de la entrevista yo sería feliz si se cerrasen Matadero y CentroCentro. Creo que sería lo mejor que nos podría pasar a los madrileños. Pero no he entrado en esto porque es un tema municipal.

El CA2M: ¿qué vais a hacer con este espacio? ¿Cómo es posible que una ciudad como Madrid no tenga un Museo que recoja su propia historia del arte, lo que se ha hecho aquí, y que se construya un sucedáneo en Móstoles, cuando el 99% de los recursos y de la producción artística están en la capital?


Hay varios proyectos para la ciudad y para la comunidad, es un poco pronto para comentarlos. Y además no estamos gobernando ahora mismo. Hay cosas pendientes, no sólo en arte contemporáneo, sino también, por ejemplo, la memoria: el grupo municipal socialista, que es donde he estado trabajando, tiene algunos proyectos en la propia ciudad de Madrid. Respecto al arte contemporáneo no quiero olvidarme de un aspecto que es muy importante: la escultura, el paisaje urbano, que es otro de los grandes fracasos del Partido Popular. Hay que tener un plan, que no tiene porque ser radical, ni inmediato o urgente, un plan a medio plazo, quizás no alcance una sola legislatura, para una renovación artística en la ciudad. La renovación que ha tenido Londres, que es muy impresionante, no la vamos a alcanzar nunca, pero en todas las ciudades se han dado pasos. Lo que se ha hecho en Madrid es muy poco, y lo que se ha hecho en los municipios es nada.

Yo creo que una cosa que llama la atención cuando recorres estos municipios es el parque escultórico. Yo creo que desde ahí marcas qué postura tienes con el arte contemporáneo y deja mucho que desear.

Voy a hacer un inciso sobre este tema: el discurso que manejamos en arte contemporáneo sobre el espacio público, que es un discurso que viene de la geografía radical y de la antropología, y el que se maneja en política, son planetas no sólo distintos, sino muy distantes. De todo el análisis crítico que se está haciendo del espacio público, cómo se ha convertido en una mercancía que se explota mediante eventos, mediante productos culturales y turísticos, y lo que conlleva en la noción de ciudadanía, es que no hay ni siquiera posibilidad de diálogo. Yo creo que sería importante que desde las instancias políticas abordaseis este análisis antes de dar unos pasos que seguramente van a tener respuestas muy negativas por parte de la comunidad artística, salvo los tres o cuatro escultores a los que encarguéis piezas enormes.

No, no. No estoy hablando de encargar esculturas, estoy hablando de hacer un diagnóstico de lo que hay, que como te digo es bastante lamentable en muchos casos. Hay que establecer debates con la comunidad artística, y con la ciudadanía también, y a partir de ahí generar unos planes sin urgencia, sino que puedan perdurar y que puedan estar a la altura de nuestra vida real. Ya hemos mantenido algunos de esos debates, particularmente en la ciudad. En la Comunidad yo todavía no los he mantenido, por lo tanto no te puedo decir. Son 179 municipios y no se puede frivolizar, no tiene nada que ver Getafe con Móstoles, ni con Fuenlabrada, ni con Alcorcón. Hay que entender cada municipio como una ciudad y a la vez la Comunidad como un lugar de coordinación. Pero lo haremos con los creadores, sin duda, y con la sociedad civil.

Siguiendo con este tema, Madrid es una comunidad autónoma peculiar, porque la mitad de la población vive en la capital, y como hemos dicho antes el 90 o 99% de los recursos culturales están y se producen en la ciudad. ¿Crees que sería posible, y deseable, la creación de una figura conjunta entre las dos administraciones para el fomento de las artes? ¿Una fundación, un consorcio, un consejo, donde el Ayuntamiento y la Comunidad compartan recursos, no haya duplicidades, etc.?

Absolutamente. Hemos estado dándole vueltas estos días, a cuál sería la figura. Primero pensamos en un consorcio, luego en hacer algún tipo de convenio. Todavía no sabemos la fórmula, pero lo que tenemos claro es que la Comunidad de Madrid debe estar coordinada con la ciudad de Madrid. Es que no hay otra opción. Y desde luego el acceso a la cultura debe ser el mismo, y ese es el reto, en cualquier municipio de Madrid.

Para acabar el tema de las instituciones, otro fenómeno interesante: ARCO, la feria de arte, la organiza IFEMA, que a su vez es propiedad del Ayuntamiento y la CAM. Cuando iba bien nunca se usaron los beneficios para apoyar la creación en Madrid. Eso se lo quedaba IFEMA para lo que fuese. No sé si cuando ha ido mal en los últimos años se han usado los recursos de cultura para salvar ARCO. ¿Habéis pensado cómo vais a manejar ARCO, que es una apuesta por industrias culturales, en el futuro?

Lo voy a contextualizar un poco más: ARCO es la primera institución de arte contemporáneo que hubo, no solo en Madrid sino en España. Se funda en 1982, seis años antes que el Reina o que museos como el Macba o el CAAC, y eso genera una situación específica en Madrid, y es que ése es un asunto que está resuelto. Es decir, las administraciones públicas se despreocupan del arte contemporáneo, porque tienen una feria con público masivo. Esto es perverso en muchos sentidos, pero al cabo de 30 años es obvio que ARCO ya no está en la misma situación que antes, porque hay miles de ferias en el mundo, con la crisis está muy dañada, y luego es paradójico que siendo una feria que ha tenido grandes beneficios durante años, jamás haya mirado hacia su misma ciudad para decir que como finalmente nuestras galerías comen de lo que se produce aquí, vamos a ayudar a los artistas. Entonces hay una situación que yo creo que cada vez va a ser más insostenible de cara a la sociedad, que es mantener una gran infraestructura que sirve para que 50 o 60 galerías españolas hagan negocio.

Tenemos un candidato a presidente de la Comunidad de Madrid absolutamente vinculado la cultura y en especial al arte contemporáneo y a la literatura. Hemos hablado de ARCO, lo hemos tenido presente en el programa electoral, aunque no todo lo que debatimos lo incorporamos, porque a veces hace falta más desarrollo. Mi primer planteamiento fue que ARCO irradiara a toda la Comunidad. Es decir, que mientras se celebra ARCO, igual que cuando se celebran los Goya, la Comunidad viva la feria. Es decir, que la ciudadanía tenga algo en lo que participar, que haya espacios en municipios… pero tomo nota porque me parece muy interesante: la posibilidad de que ARCO revierta sobre la creación contemporánea.

Igual que las cadenas de televisión al optar a las frecuencias tienen que dar un retorno a la industria del cine.

Me parece una propuesta absolutamente razonable, de la que tomamos nota. Yo creo que ARCO nos colocó en el mundo, en un momento dado, pero no ha evolucionado a la altura de los tiempos, y es verdad que estamos haciendo una sociedad disociada.

Aunque ya hace treinta años largos que existe la Comunidad de Madrid y que se transfirieron las competencias en cultura, no ha habido ni un Museo de Arte Contemporáneo de verdad, como comentábamos antes, ni un sistema de apoyo a la creación. Nunca. De hecho es sorprendente que el logo de la Comunidad aparezca en muchos proyectos de iniciativa privada, aunque no haya un procedimiento para solicitar recursos para proyectos. Es una cosa como de magia. Bromas aparte, la arbitrariedad, la opacidad y la falta de rigor en la asignación de recursos durante estas últimas legislaturas ha sido escandalosa. ¿Se creará un sistema de apoyo a la creación? ¿Reglas iguales para todos? ¿Tenéis planteado establecer algún tipo de programa específico para el arte contemporáneo?

Lo que tenemos planteado es algo más general, que tiene que ver con las políticas culturales, que es lo que estás cuestionando en el fondo. Es decir, la sensación que da cuando miras los presupuestos de cultura del Partido Popular, tanto en la ciudad como en la región, es que que lo que se ha hecho es pisar sobre una planilla anterior. Había una planilla de una subvención, pues ponen o quitan la subvención. Pero lo que en ningún momento se hace es plantear desde cero cuál es la necesidad para el crecimiento, cuáles son las necesidades de los creadores. Cuál es la necesidad de estar en el mundo del arte contemporáneo, dónde estamos, quiénes somos, cómo hay que dar pasos para crecer. Eso no se ha hecho, e incluso desde la oposición he visto que muchas veces trabajamos sobre enmiendas a presupuestos que ya nos vienen dados. La oportunidad con Ángel Gabilondo, que es una persona que forma parte de la cultura, es partir desde cero y plantearnos todo desde cero. Lo que tú estás diciendo: ¿Cómo se estructura el impulso a la creación?

No me gusta la palabra ayuda, no se trata de dádivas, se trata de crear un verdadero tejido del que nos estamos nutriendo todos. Entonces trataremos de cuidar hasta las palabras. Pero sí, nos planteamos hacer políticas culturales, lo que significa un pensamiento de cómo estructurar sistemas válidos, que podrán ser más menos acertados, pero no pisar sobre planteamientos que ya son equivocados. Probadamente equivocados. Por ejemplo, ir modificando las pequeñas partidas presupuestarias, eso sería un gran error.

Por tanto, sí, estamos trabajando. Es muy pronto para elaborar lo que definitivamente se va a hacer. El presupuesto es muy bajo, que es una cosa que nos tiene un poco cohibidos, porque una de las posibilidades, si lo permite el esquema general, sería aumentar presupuesto. Pero hay que combinarlo con Sanidad y Educación, donde se están haciendo propuestas que también tienen un grado de implicación presupuestaria muy importante y además innegociable.

La cultura es una prioridad, no cabe duda, pero partiendo desde cero en todos los casos, vamos a ver hasta donde podemos dar de sí. Como decía al principio, en muchas cuestiones no se trata sólo de dinero, o no se trata de dinero, sino de habilidad. Y creo que Ángel Gabilondo es una persona especialmente capaz para el diálogo, para el consenso y para saber aunar voluntades en torno a la cultura. Pero hasta ahora no ha habido ninguna voluntad ni ningún proyecto.

Yo a él no lo conozco personalmente, pero sé que estuvo al frente de Cruce. No sé si además de Cruce, que es parte de este tejido asociativo de Madrid, tiene una visión de conjunto de otras cosas que han pasado en Madrid. Pero sí, efectivamente por lo menos es alguien que tiene un contacto real con la cultura. Pero voy a volver al tema de las ayudas porque esto es muy interesante: hay una compulsión, tanto en los políticos como en toda la sociedad, contra las subvenciones a la cultura.

No, no.

Déjame que haga todo el planteamiento, porque tiene un giro al final. La idea es que la cultura no se puede mantener con subvenciones, incluso tu compañero Ibán García del Blanco lo dijo en una entrevista. Entonces lo que percibimos los que nos dedicamos al arte, que no vivimos en la precariedad sino al borde de la miseria, es que la agricultura, la banca, la industria del automóvil, las eléctricas sí pueden recibir subvenciones, pero la cultura no. Aparte de que un sistema de apoyo a la creación es el chocolate del loro, quizás el cine es algo más caro, pero las demás artes somos muy, muy baratas. Pero lo más curioso es que en realidad apenas ha habido nunca ayudas para la creación. Las ayudas en España son para las galerías, los editores, las ferias… Es decir, las subvenciones son para los empresarios, no para los creadores. Las administraciones públicas nunca han apoyado la creación directamente, sino a los empresarios que la explotan, en el buen y en el mal sentido de la palabra. Y yo creo que esto es algo que debería cambiar radicalmente. Porque al final la base son los creadores, y somos los más débiles. No sólo los artistas. También los escritores, los compositores de música experimental… es decir, todos los que estamos en ámbitos donde la rentabilidad de nuestro trabajo es próxima al cero. Y sin embargo es un trabajo esencial para que el resto del sistema funcione.

Nada existe sin la creación, la creación es el principio a partir del cual se genera toda la industria. Si no hay creador, si no hay creación, no tenemos nada más. Esto lo he tenido siempre claro. Vengo del mundo del libro, y sin el autor no hay editorial, no hay distribución, no hay equipo de comunicación, no hay marketing, no hay nada.

Ángel Gabilondo es autor también, entre otras cosas, y conoce muy bien el mundo de la cultura y el mundo de la educación. Nosotros defendemos los derechos de autor, esto nos diferencia de muchos partidos, especialmente de Podemos. Defendemos el pago del canon bibliotecario, por supuesto, fue un error cualquier postura contraria, porque fue una directiva europea. Por ponerte ejemplos que tienen que ver con el creador.

En España se ha maltratado al creador. Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Por eso te digo que no es que no se deban dar ayudas o estímulos directos a la creación. Lo único que creo es que hay que cuidar el lenguaje. Porque ha habido gente encargada de destruir la cultura a través del lenguaje. Hemos tenido una señora que ha hablado de “mamandurrias” y el daño que ha hecho es grandísimo. Porque en vez de darte cuenta de que cuando ibas al colegio y te ponían cine, o te llevaban a ver una exposición, eso te hacía crecer, se ha percibido la cultura como algo prescindible. Y no lo es. Es algo sustancial a tu personalidad. Por lo tanto ayudas directas sí, habrá que estudiar cuáles. Me gustaría no llamarla ayudas, porque creo que la palabra no representa lo que es.

Te decía al principio que hemos sufrido el ataque sistemático y por todos los frentes, pero en especial contra los creadores. Te ponía el ejemplo de Montoro. Me constan las inspecciones fiscales. Me constan. Y sé la persecución que está haciendo contra creadores autónomos, cuyos ingresos conozco y sé cómo les obligan a declararlos. Y tú y yo sabemos que el ingreso de un creador ni es ni anual ni mensual. Es un ingreso que a lo mejor tienes ahora, y a lo mejor hasta dentro de tres años no vuelves a tener. El Partido Socialista, en sus distintos frentes, está trabajando de una forma coordinada para generar algunas cosas que pueden ser novedosas en este sentido. No puedo avanzártelas, porque no me corresponden a mí, pero tiene que ver con un tratamiento distinto al creador.

Te contaba antes que Madrid ha habido una gran escena alternativa de arte. Desde hace 25 años ha habido un arte oficial, que es un poco el marco en que tú te está moviendo, las grandes iniciativas de las administraciones públicas, dotaciones… También estaba el mundo de las galerías. Y por otro lado estaba lo que hacíamos los madrileños. Como dos mundos disociados, además incluso en la proyección internacional, porque seguramente muchos de los que hemos trabajado en esta escena tenemos más vínculos y más proyección internacional que la que se ha conseguido desde las instituciones. A mí, a estas alturas de la vida, no me preocupa morir con las botas puestas. De hecho estoy lleno de proyectos y voy a seguir adelante contra quien esté en el gobierno. Pero me da pena que las generaciones más jóvenes se rompan la cabeza sistemáticamente contra el mismo muro. ¿No es hora de que el gobierno de Madrid escuche la voz de la calle?

Yo creo que el gobierno de Madrid no la ha escuchado, pero te insisto que desde la oposición sí, aunque tú y yo no nos conocíamos. Recuerdo el primer mes cuando llegué al ayuntamiento, nos reunimos con una serie de colectivos que nos dijeron: ¿Por qué no os suicidáis? Hemos estado escuchando, hemos estado viendo lo que se hace, a veces en lugares cedidos por el ayuntamiento, hemos estado atentos, hemos trabajado con gente como Todo por la Praxis, Se Alquila… Hemos colaborado activamente en definir qué espacios públicos estaban vacíos, hemos compartido el proyecto de cesión de mercados para espacios para la música, para ensayos… Hemos dibujado juntos otra ciudad. He conocido mucha gente muy interesante que está entregando mucho trabajo a la sociedad. Entregando porque muchas veces no lo cobra, y mucha gente que está trabajando por un dinero… Sí conocemos algo de lo que se hace. Sí pienso que se ha creado una doble sociedad, pero en los 80 esto no era así, y por lo tanto puede dejar de ser así. Creo que hasta el Partido Popular ha entendido que la mirada hay que ponerla sobre la participación.

Y el Partido Socialista lo tiene más claro. Y la primera persona que cedió un espacio público fue Ángeles González-Sinde, y hay que hacerle justicia, porque la Tabacalera no se hubiera hecho sin ella.

Uno de los eternos problemas que ha habido en la cultura española es el intervencionismo político, en el sentido de que los altos cargos “inventan” la cultura. Comentábamos antes sobre Álvaro Ballarín, cuando nos propone a los espacios alternativos hacer un homenaje a la Movida, y le decimos: “Un homenaje a la Movida, ¿de qué estás hablando?” La Movida no nos interesaba a ninguno, la percepción de bastante gente es que fue un momento reaccionario, y además un homenaje es algo que no tiene cabida en la historiografía, se hace una revisión crítica. El caso es que él lo hizo, costó cinco millones, pasaron mil cosas, y en conclusión es sumamente perjudicial que la iniciativa en cultura la tenga la administración pública, la tengan los altos cargos. Eso debe ser algo que se entregue a la sociedad. Hay que entregar las riendas para que la sociedad tenga las iniciativas y las administraciones públicas simplemente las faciliten, las canalicen o las apoyen. ¿Qué os planteáis vosotros?

Nos planteamos que siempre haya responsables elegidos por un sistema lo más limpio posible, es decir, un código de buenas prácticas, concursos en otros casos, cesiones en otros casos, y desde luego que el responsable político no sea el que defina la programación. En cualquier caso, por recuperar el ejemplo de la Movida, un ejemplo es Borja Villel, y a Ballarín ni lo considero. Aquí hay escalas de valores. Ballarín puede montar una ópera, pero eso no es hacer cultura. En mi concepción de la cultura eso es exactamente igual que poner una bandera.

Por lo tanto seamos serios, hay mucha gente que puede desde comisariar una exposición hasta generar un proyecto cultural. Habrá que escucharlos a todos, con independencia de dónde venga cada uno. No se trata de eso, se trata de qué proyecto se proponga, y por supuesto poner en manos de los creadores, que son los que tienen las iniciativas, el trabajo y las propuestas culturales. El que reactiva es el creador, no tengas la menor duda. Los demás somos meros intermediarios, que cuanto menos papel ocupemos en el sentido social y del ego, mejor.

Cambiando de tema, hay varias cuestiones que son muy importantes en estos momentos, debates que están abiertos en muchos frentes, como la renovación pedagógica en el arte, hay varios movimientos de maestros y profesores de arte en colegios e institutos. Una de ellos, María Acaso, me dijo en su entrevista que no hay ninguna institución en Madrid que tenga un departamento de pedagogía. También la gestión del arte en espacios públicos o la equidad de género. Y en extremo, “inclusión social” es un término que ni siquiera ha estado en el vocabulario de cultura del Partido Popular. ¿Tenéis ya políticas definidas en estas áreas?

Tenemos algunas propuestas que estamos mirando. Tenemos la constancia de que hemos dejado fuera del programa cosas muy importantes, abarcarlo todo es muy difícil. Pero hay cosas como la inclusión que lamento que estén fuera del programa. Sí está el género. Hay un área que me interesa mucho, la pedagogía. El área educativa de los museos es un tema muy crecedero, que en nuestra sociedad está fuera, incluso en grandes instituciones culturales es un grandísimo defecto y nos coloca muy a la cola de Europa.

Tenemos que hacer más propuestas y llegar a ese plan general que integre una línea de trabajo común, que es lo que tú estás planteando. Seguramente escuchando un poco más a más gente llegaremos a perfilar la propuesta.

Yo he colaborado en México con el sistema de FAROS, un modelo de intervención cultural en territorios muy conflictivos y muy depauperados. Para mí el tema de inclusión social es muy interesante en cultura, y en España se desconoce. Y de hecho la política de Madrid se ha enfocado a construir un circuito turístico en el centro. ¿Habéis estudiado modelos concretos para involucrar a los colectivos vulnerables en procesos de inclusión social que tengan la cultura como base?

Me encuentras en un momento de transición, estoy dejando una responsabilidad municipal y asumiendo una responsabilidad regional. Desde la ciudad y desde el grupo municipal socialista, especialmente con el concejal de urbanismo, Marcos Sanz, sí hemos generado algunos proyectos de inclusión social para lugares como la Cañada. En concreto, esto es absolutamente exclusivo pero te lo voy a contar, Marcos y yo hemos hablado mucho, con asesores, con técnicos de urbanismo, de la posibilidad de los módulos que había en Barceló, el mercado provisional, trasladarlos de manera provisional a la Cañada y a algunos barrios que necesitan inclusión, y generar unos espacios polivalentes de formación, de participación y de creación. Es decir, que fueran unos puntos de encuentro en los que en realidad los contenidos los marcarían los participantes.

Desde el poder público lo que sí puedes hacer es crear los espacios, generar los lugares. Dar a conocer a la sociedad y a los creadores dónde se pueden hacer cosas, de qué materiales disponemos, y compartir con ellos si son válidos los espacios y si les parecen razonables los costos.

En este caso el Partido Popular lo que nos respondió fue que resultaría carísimo y que era mejor tirarlo. Yo esta semana he hecho unas fotos de la destrucción de estos módulos, me parece tremendo. Tremendo, haber gastado en algo que no hemos podido reciclar.

Ése es un caso, y luego yo he trabajado en el distrito de Usera, que quizás es una de las partes más interesantes de mi trabajo en estos tres años. He comprobado como se crea una biblioteca popular durante 20 años, es decir, la iniciativa ciudadana, el trabajo en el campo, a pie de obra, es realmente interesante. Y creo que el poder público ahí lo único que tiene que hacer es mirar, comprender la realidad y generar el lugar. También transformar, hay lugares muy abandonados en Madrid, en Usera por ejemplo hay un lugar que depende de la comunidad, que lo llaman el Caracol, en Orcasur, que es una zona para trabajar pero ya. Ya estamos tardando. Es un lugar que el Ayuntamiento considera “con problemas de convivencia”, ni siquiera dicen conflictivo, y desde luego yo he visto los chavales fuera del colegio. Por lo tanto es un lugar de intervención inmediata, con un paro altísimo, que hay que solucionar con propuestas, y por qué no, culturales.

Muchas veces me planteo, no es una discusión, pero sí me da un poco de dolor, el por qué no se considera que la cultura es tan integradora o más que el deporte. Yo entiendo que la cultura es la integración desde la conciencia y el deporte es la integración sin conciencia de que te estás integrando en la sociedad. Por tanto en Usera, en Orcasur y San Fermín, nos hacen falta ya propuestas de inclusión.

El arte en Madrid está en una situación de colapso. En lo que se refiere a la creación artística, estamos en zona de guerra. El daño es profundo y las causas antiguas, y uno de los problemas es que aunque por un lado clamemos contra los políticos, el mismo mundo del arte es en buena medida corresponsable de esta situación. Lo que quiero decir con esto es que es muy difícil hacer diagnósticos, porque no hay perspectiva para ver lo que está pasando, cuando las mismas personas que tienen que hacer la crítica están involucradas en los errores cometidos en el pasado. ¿Realmente disponéis de las herramientas para hacer un diagnóstico de las necesidades y de los problemas profundos del arte en Madrid?

Las herramientas básicas son el diálogo, escuchar; aunque la gente esté implicada, yo creo que es útil un ejercicio de honestidad por todas las partes. Ese trabajo está iniciado y avanzado, especialmente en la ciudad. Siempre, en todos los distritos y municipios que he visitado he pedido que me pongan en contacto con los colectivos, para mí es esencial. No se trata sólo de visitar espacios, sino de conocer a la gente, porque es la gente quien crea la cultura y quien transforma los lugares. La voluntad desde luego es esa, no sé si tenemos las mejores herramientas, quizás valdría la pena una comparación internacional. Estamos hablando de la región de Madrid, y no es porque sea Madrid, pero hay mucho talento y mucha gente está yéndose a trabajar fuera, tú mismo has trabajado fuera, mucha gente que yo conozco, que trabaja en espacio público, en espacios colectivos, con este tipo de propuestas más participativas, muchísimos están fuera. No han generado proyectos tan revolucionarios en la región de Madrid, no sé por qué. Y mi conclusión es que tendríamos que encontrar la forma de hacer cosas juntos.

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